La inteligencia del movimiento

La esencia contemplativa del método de Ashtanga es elusiva, difícil de alcanzar. Y la mente intentará reclamar esa contemplación como propia. Apenas la mente experimenta la euforia de la apertura, cubre la experiencia con desorden conceptual. Se forma una idea de cómo es la experiencia y de cómo recrearla de nuevo. Cuando estas ideas entran en juego, la práctica pierde su potencial.

Bajo la influencia de estas ideas, podemos vernos a nosotros mismos desacelerando. Podemos comenzar a buscar una sensación difícil de alcanzar de apertura. Los movimientos de la respiración ya no son abiertos y transparentes. Ahora están obstruidos por nuestras ideas acerca de cómo se supone que se debería sentir la práctica, ideas que poco tienen que ver con un proceso de apertura. En este punto, hemos caído en una de las muchas desviaciones brillantes de la mente.

La mente se refugia en una práctica que ha aprendido a controlar. En lugar de rendirse a la respiración y a la secuencia, nos dará mil razones para reducir la velocidad, para analizar nuestros cuerpos, para narrar todo lo que está sucediendo. La mente quiere que practiquemos con una intercesión continua de pensamiento, permitiéndole permanecer en control.

Para practicar Ashtanga con inteligencia, debemos ser conscientes de este desvío, y sacarnos de ahí cuando caemos en él. Es decir, tenemos que aprender a ver nuestra propia insistencia en ir más lento o a renunciar a una parte de la secuencia, porque en realidad son estrategias defensivas para interrumpir la práctica. Estas estrategias cosifican la experiencia de la práctica de yoga, y eso hace que la mente se sienta a salvo. Pero romper ese hábito es una parte esencial del proceso de apertura y nos permite tener una experiencia directa del momento presente.

La práctica de Ashtanga Vinyasa es poder abrirse a lo que está sucediendo en este momento y no acerca de convertirnos en algo que no somos. La potencia de la práctica depende de que soltemos continuamente nuestros pensamientos y sensaciones acerca de lo que se supone que la práctica debería hacer por nosotros, o lo que se supone que la práctica debe lograr. Así que para mantener la potencia de la práctica, hay que estar abierto a redescubrirla cada vez.

El método de Ashtanga Vinyasa es seguir el movimiento interior de la respiración, no importa qué tipo de resistencia tengamos con nuestras historias. Y sólo cuando nos liberamos de estas historias podremos experimentar la apertura y dicha del yoga.

The Intelligence of Movement
Ty Landrum
Traducción al español por Carol della Croce