La ira, el miedo, la tristeza, el cansancio:
El yoga de la oscuridad.

“La emoción es la principal fuente de todo devenir consciente. No puede haber transformación de la oscuridad en luz y de apatía en movimiento, sin emoción.” -Carl Jung.

Una alumna decía: “A veces, todo lo que siento en la posición del niño es ira y decepción”.

La promesa de “iluminación” tiende a hacernos creer que seremos más espirituales o que tal vez seremos menos enroscados con el tiempo, nuestros hijos, nuestro dinero. Esto es verdad. Yoga nos puede mostrar lo maravilloso que se siente estar vivo.

Pero el yoga también nos mostrará exactamente lo mal que nos sentimos. Por lo general, cuando las verdaderas emociones comienzan a aparecer, los alumnos abandonan. Deciden que el yoga no era lo que ellos querían. Dicen “ya no funciona”. Es la emoción en sí lo que los mantiene alejados, que “no están de ánimo” o que están “demasiado deprimidos como para moverse” o se sienten culpables por sentirse tan miserables cuando otros están entrando en savasana.

Esto no significa que el yoga no esté funcionando, al contrario. El fin no es esta negatividad, esta decepción. Pero la negatividad es parte del camino y tiene que ser atravesada si lo querés comprender, si querés comprenderte a vos mismo. Si no lo haces, te estarás cerrando a la mitad de la experiencia de tu vida, y probablemente te estarás negando a las mejores fortalezas que puedas llegar a encontrar. Si no lo haces, continuarás evitando, compensando, repitiendo y negando. Estarás disfrazando la ira de sutileza y lo que sucederá es que terminarás estallando con un ser querido o con vos mismo.

La mayoría de nosotros hemos pasado la mayor parte de nuestras vidas reprimiendo nuestros sentimientos, racionalizándolos, evitándolos o sublimándolos en ejercicio, comida, cigarrillos, televisión, relaciones superficiales. A las mujeres se les enseña a no sentir ira porque no es agradable, no es femenina (o demasiado femenina y mal intencionada, emocional, hormonal y fuera de control). Los hombres deberían sentirse competentes, todo el tiempo. En nuestro esfuerzo por sentirnos mejor, muchos de nosotros empezamos a negar, al por mayor, con ayuda de la psicología pop o la espiritualidad simple. Se llama by-pass espiritual. Es un intento de evitar sentimientos dolorosos, problemas no resueltos o necesidades de desarrollo con palabras tales como “todo sucede por una razón” o “los caminos de Dios no son nuestros caminos” o “elige la felicidad”.

Yoga no se trata de felicidad, sino de honestidad. La espiritualidad no es certeza, pero sí el anhelo del corazón. La iluminación no es “dejar ir” los malos sentimientos, sino la comprensión de ellos, lo que nos están haciendo y cómo se expresan en el cuerpo. Perdonar viene directamente de reconocer lo ácido que somos. El amor no es alegría todo el tiempo. A veces, el amor duele.

El yoga es una historia de amor. No es la historia romántica de amor, sino el verdadero. El que te deja cambiado.

Las emociones son las puertas. El objetivo no es existir sin sombras, ser tan espirituales que ya no me siento gorda, aburrida, envidiosa o impaciente. El objetivo es asumir la voluntad de ir hacia la oscuridad.

Sin embargo, el yoga probablemente ya te ha dado una pista sobre esto. Es probable que ya hayas sentido cómo el amor es la única cosa que es real. La vida es insoportablemente cruel y devastadoramente dulce, a menudo al mismo tiempo.

Las sombras aparecerán. Ve hacia allí. La apatía, la amargura, lo que los místicos cristianos llamaban desolación, lo que los existencialistas llaman desesperación, se mueve cuando nos movemos hacia allí. No es el paso del tiempo lo que nos sana sino atravesar esas experiencias.

Hay cientos de cosas que nos dicen “superálo”, “pensá en positivo” o “dejálo ir. Cuidado con esto porque son meras distracciones.

Yoga es la historia de amor en donde las cosas se desmoronan. Dios se aleja, a menudo lo hace al mismo tiempo que hasta el suelo también se lleva. Primero se va esto, luego aquello otro. Atrás queda la emoción de los primeros meses de clases de yoga, la facilidad de aprender algo nuevo cada vez que entramos por la puerta. Atrás se queda tener que mantener una práctica de sólo 3 veces por semana. Atrás se ha quedado la fuerza de los hombros, la capacidad de seguir la dieta. Se acabó la confianza en la transmutación.

Y a continuación, un pequeño movimiento en el corazón. Y luego dos.

 

Traducción de
Rage, fear, sadness, fatigue. The yoga of darkness
por Karin L. Burke

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