Yoga como complemento del entrenamiento deportivo

¿Ashtanga Yoga para futbolistas?

Antes de arrancar con ashtanga, jugaba al fútbol. Si bien no era profesional, lo jugaba con bastante frecuencia, llegaba a tener tres partidos por semana. Obviamente, mis piernas eran dos postes rígidos, con músculos muy desarrollados y muy pero muy poca flexibilidad. Era de esos que al intentar flexionarme y alcanzar los pies sólo llegaba apenas a pasar las rodillas, mirando muy de lejos los pies. Ni hablar de un medio loto! En mis primeras clases, cuando llegaba a ardha baddha padmottanasana, cómo me dolían los muslos y ni hablar de los empeines…

¿Por qué seguía practicando? No todo era dolor… Además del enfoque que comencé a darle la práctica y a la manera en la que trataba mi cuerpo, mi resistencia física fue mejorando de manera increíble. De hecho, recuerdo estar hablando con mi viejo y que él me dijera: “Pero vos me estás diciendo que por el hecho de que vos hagas yoga, tu resistencia física esté mejorando?” “Sí, viejo, está mejorando, no sé qué tienen las posturas pero mi resistencia está mejorando”. Pensaba que quizás no eran las posturas por sí solas… quizás eran estas más la secuencia de vinyasas. Por esa época hacía clases guiadas sólo hasta navasana y practicaba tres veces por semana. ¿Cuántas vinyasas hacía por semana? ¿Serían las vinyasas lo que estaba aumentando mi resistencia física? ¿O el estar prestando tanta atención a mi respiración que mi capacidad pulmonar también estaba aumentando y mejorando mi resistencia?

Otro tema que viví y padecí en el fútbol son las lesiones. Todos aquellos que juegan al fútbol saben y entienden lo que significa lesionarse: nada peor que jugar un domingo, que te peguen una buena patada y que quedes toda la semana rengueando. Tantas veces vi esguinces de tobillo, roturas de ligamento, meñiscos… Todas lesiones evitables.

Cuando practicamos Ashtanga Yoga con frecuencia (2 o 3 veces por semana) empezamos a observar dos cambios importantes en nuestro cuerpo: se vuelve más fuerte y a la vez más flexible. Estas dos alas preparan, arman y posicionan el cuerpo de una manera muy distinta ante un partido. La flexibilidad que ganamos nos permite que al momento de un impacto/caída, nuestro cuerpo no esté tan rígido. Si dos elementos rígidos chocan entre si, lo más probable es que uno se quiebre. Entonces, ¿que pasaría si uno de esos elementos fuera flexible?

¿Qué ocurre con la fuerza que adquirimos? A mi me gusta verla como una fuerza interna que tenemos a disposición cuando lo deseemos. Después de unos meses de práctica periódica, nos encontramos corriendo todas las pelotas, con reacciones más rápidas, incluso con una visión de juego más amplia. Todos los futbolistas sabemos que nuestro juego empieza a decrecer cuando estamos cansados. ¿Cómo sería si pudiéramos jugar los dos tiempos del partido y todavía tener energía para volver a casa y ser buenos padres, buenos esposos, hijos? Bueno, de eso se trata un poco el Ashtanga Yoga, buscar un equilibrio natural en la vida y en esas actividades que amamos.

El Yoga es una filosofía de vida y para muchos deportistas amateurs y de alto rendimiento, un complemento para mejorar su performance. Yoga nos ayuda a trabajar en situación de stress, a partir del control de la respiración y eso aumenta el desempeño deportivo. Para poder tomar decisiones hay que estar en el aquí y ahora, no en la situación que está por venir o en el otro equipo. Para eso, la práctica entrena la capacidad de concentración y de observación.

Fortalecer el cuerpo, fortalece la mente.

 


 

Un claro ejemplo es Ryan Giggs que entendió esto y le permitió llegar a mantenerse en altos niveles a sus 42 años.

Otro aporte es el de un amigo nuestro Hernán Vilá, Director del Equipo Argentino de Windsurf. En este video nos cuenta cómo implementó la práctica del Yoga en los entrenamientos y los beneficios que los deportistas obtienen de ella.