Volver a practicar después del parto – Parte III

Parte I | Parte II

Volver a la práctica

Desde el KPJAYI, se recomienda volver a la práctica de yoga luego de 3 meses de parto vaginal y 6 meses luego de una cesárea. Ante todo, esto debería ser una decisión personal basada en la intuición y necesidades propias del cuerpo y mente de cada mujer y necesidades de cada familia en particular. Esa es una recomendación porque en lo que respecta al embarazo, parto y maternidad en general, no hay una manera correcta o incorrecta de hacer las cosas, sino el camino a transitar único de cada mujer.

Darle el tiempo al cuerpo para recuperarse sin la presión de tener que “volver a lo de antes”. Si una está muy cansada, con pocas e irrugalares horas de sueño (como la mayoría de las madres), es muy posible lesionarse. Lo más importante es permitir que el cuerpo sane internamente antes de volver a practicar ya que el cuerpo tomó 9 meses para cambiar y ahora no sólo los huesos cambiaron de lugar y de forma sino los órganos y músculos también. Todo tiene que volver a encontrar su lugar, suavemente. Paciencia y compasión para con nosotras mismas son grandes enseñanzas en este periodo, algo que podemos aplicar fuera del mat, con nuestros hijos y familia. Demasiada actividad muy pronto puede no causar un problema inmediato pero más tarde puede derivar en dolor. La razón por la cual varias mujeres sienten dolor lumbar en el postparto es porque los músculos que soportan el útero y el piso pélvico todavía están débiles. Como en el embarazo, los ligamentos y articulaciones están más suaves por el efecto de la prolactina de la lactancia, por lo tanto el cuerpo no volverá a la normalidad hasta algunos meses luego de cortar con ella.

Puede ser común desarrollar diastasis recti con el embarazo donde las capas de músculos que cubren el abdomen se separan creando un espacio en la pared abdominal debilitando su función en sostener la espalda. Si no se trata, puede causar dolor abdominal, pélvico y de lumbares. Dejar descansar el cuerpo inmediatamente después del parto para que los órganos internos se recuperen correctamente ayuda en este sentido. Evitar comenzar con la práctica demasiado pronto también le da tiempo a los músculos para volver a unirse. La concentración en aplicar bandhas tiene que ser mucho mayor. Moola bandha para el piso pélvico (similar a la recomendación de ejercicios Kegel) y uddhyana bandha para la faja abdominal y lumbares (similar a los abdominales hipopresivos que se aconsejan para la diastasis recti). Evitar sobre todo navasana (hacer solo con una pierna estirada por vez), backbends profundos, uttana padasana.

Es aconsejable intentar enfocar la práctica en integrarla naturalmente a la vida diaria y poder reconectar con una disciplina regular, algo que ordene y nos ancle. Un espacio íntimo de encuentro con el cuerpo y mente nuevos de la maternidad. Después del parto, los cambios hormonales son muy intensos y lo que primero surge, generalmente, son esas ansias por identificarnos con quiénes éramos; y volver a la práctica suele representar ese lugar donde poder volver a ser una misma. Pero lentamente, también la práctica nos mostrará que ya nada será igual.

Personalmente, sentí que mi cuerpo se convirtió en uno mucho más fuerte. Descubrir la fortaleza interior, una mucho más elevada. Practicar con dolor, volver a empezar todo de cero, hace que sólo te concentres en los fundamentos: respiración y bandhas. No hay mucho más lugar para otra cosa ni mucho tiempo para dar vueltas. Lo mejor que podemos hacer para recuperar la conexión con nuestro cuerpo es enfocarnos en la respiración. Eso podemos hacerlo a los 10 días de haber parido. Bandhas y respiración.

Podemos llamarnos afortunadas de tener la oportunidad de volver a revisar los fundamentos, de volver a ser principiantes, de volver a mirarnos con ojos frescos. Revisar nuestra práctica y a qué le llamamos práctica. Para qué practicamos. No perder de norte eso.

Algunas ideas a tener en cuenta:

  • Ser flexible y creativas en cuanto a cuánto, cómo, cuándo y dónde practicamos.
  • Comenzar con los surya namaskara, dando tiempo a que el cuerpo absorba los nuevos movimientos. Mantener en mente que es más fácil hacer lugar en el día para una práctica corta que una larga. Ir construyendo ese espacio de a poco.
  • Agregar posturas lentamente una vez que podemos hacer la anterior.
  • Tomarse un tiempo en las posturas de pie y posponer llegar a las posturas de sentado. Las vinyasas pueden ser muy intensas para los hombros (por la falta de bandhas) que suelen estar contracturados por la lactancia.
  • Si antes practicabas más allá de Primera Serie, no avanzar hasta que no puedas levantarte de los dropbacks por vos misma.
  • Aprender que practicamos para nosotras, para nutrir y sostener a aquellos que amamos.

 

“Después de dos partos sí recuperé mi práctica, e incluso hasta mejor y más fuerte que antes de tener hijos. Cuando dejas ir las cosas mentalmente y cuando pierdes la conexión física con los bandhas, tu cuerpo cambia para siempre. Todo lo que puedes hacer es estar en el momento presente y comenzar de nuevo paso a paso, respiración por respiración. Comenzar de nuevo fue mi mayor maestro. La práctica floreció mientras yo florecía como madre.

La práctica es la práctica, no importa cómo se vea. Encontrar el tiempo para hacerlo después de tener hijos es probablemente el mayor desafío. Pero cada poco de tiempo dedicado a respirar, moverse, sudar me trajo un profundo sentido de humildad y aprecio. El yoga realmente se trata de estar ‘despierto’ y usar lo que tenemos para trabajar, y lo que tenemos es perfecto “.

– Jessica Walden

Nota de autor: Este texto está basado en mi propia experiencia atravesando dos embarazos con la práctica y en el libro Yoga Sadhana for Mothers de Sharmila Desai y Anna Wise (en inglés).